¿A QUIÉNES MANDA A CALLAR MALBASIC?

Cierto es que aún nos dura la alegría de la victoria ante al Rayo Majadahonda, en un partido que comenzó mal pero al que el equipo supo darle la vuelta. Menos mal, ya tocaba.

Todos sabemos cómo fueron los goles. Todos lo vimos. El primero, el de Nano, un gol de cuco, de veterano con reflejos que aprovecha la ocasión y endereza,  casi de tacón,  el balón de Malbasic, que no iba a portería, por cierto.

Ya en otra ocasión hemos comentado los disparates de Nano con la celebración de los goles, como el gesto de reivindicarse señalando el nombre en la camiseta, o perdiendo los papeles y yendo a descamisarse a la grada, lo que  costó una tarjeta, o salir disparado corriendo, apartando a sus compañeros, como en el Cerro del Espino.  Bueno, en este caso, lo feo es apartar a sus compañeros, pero ese feo detalle (que se ve mucho, lamentablemente),  que se lo diga quien tiene que decírselo. A nosotros eso nos cabrea, pero también nos aburre por cansino, por repetitivo. 

Luego vimos el golazo de Jorge, un detalle de clase que habla de su proyección. Nos alegramos y él lo celebró como se debe, con sus compañeros, con los aficionados, con educación, que es como siempre se comporta con todos, hasta con los medios, que bastante se han cebado con él en ocasiones desafortunadas. Jorge tiene clase y estilo dentro y fuera del campo, y eso se nota y se agradece.

Por último, el gol de Malbasic, una falta de entendimiento entre portero y defensa y una jugada hábil y rápida del delantero serbio, muy certero en una ocasión que no permitía un segundo para pensárselo. Instinto y acierto, pero luego viene el detalle de mala educación, el reincidir en la metedura de pata, .porque  no es la primera vez.

Recuerden lo de la mano al oído en otro gol, reclamando no sé qué y que luego él quiso arreglar, pero su explicación era increíble. Eso le costó un toque de atención por parte del club, pero en el Cerro del Espino volvió a las andadas y embarró su jugada con el feo gesto que todos vieron, mandando a callar a no sabemos quién. Ahora Filip podrá decir lo que quiera,  pero que es un gesto muy feo que ofende a la afición, que ha tenido bastante paciencia con él, dicho sea de paso, porque cuatro goles no son como para echar campanas la vuelo.  

No sé si aprenderá que eso le perjudica a él más que a nadie y que no debe hacerlo. Ojalá, pero cuando lo vea lo creeremos.

De otros asuntos, como las alineaciones de Oltra, y el ostracismo con Héctor, Camille o Tyrone, que son cosas que claman al cielo, nos ocuparemos en otra ocasión.

Artículo hecho por Rafael Lorenzo.

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