CRÓNICA: RAYO VALLECANO 1-5 DEPORTIVO ALAVÉS

ATENCIÓN SE PUEDE JUGAR AL FÚTBOL EN VALLECAS, RAYO

El Alavés, con goles de Ximo Navarro, Calleri, Burgui y un doblete de Ibai Gómez, se llevó una cómoda victoria de Vallecas frente a un Rayo que jugó con diez casi sesenta minutos por la expulsión de Abdoulaye Ba y que en defensa destapó sus carencias con un cúmulo de errores y despropósitos que beneficiaron al rival.

El equipo madrileño comenzó muy fuerte sobre el césped, incluso gozó de una oportunidad muy clara en las botas de Álvaro García, pero a los siete minutos el Alavés asestó el primer zarpazo al Rayo. Fue con un gol de Ximo Navarro, que se anticipó a la defensa local para rematar de manera ortodoxa un balón centrado desde la derecha que no pudo atajar Alberto. Al Rayo le costó mucho encontrar el ritmo del partido y solo el francés Gael Kakuta levantó varias veces al público de sus asientos con jugadas repletas de filigranas, caños y taconazos. A los 29 minutos, Raúl de Tomás apareció para marcar un gol de delantero centro puro, al recoger un balón suelto en el área pequeña y batir a Pacheco. La alegría no le duro nada al Rayo, puesto que solo cuatro minutos después Ibai Gómez realizó una jugada personal que culminó con un zurdazo cruzado a la escuadra derecha de Alberto que fue imparable de parar. Además, en esa misma jugada, la penalización para el equipo madrileño fue mucho mayor, ya que el central senegalés Abdoulaye Ba fue expulsado con roja directa tras un codazo a Calleri. Con un jugador más, el Alavés cambió su estrategia y esperó a que el Rayo propusiera, algo que le benefició al no tener las urgencias de su rival, que cometió numerosas imprecisiones en defensa y se mostró muy vulnerable desde el centro del campo.

A los diez minutos de la segunda parte, el conjunto vitoriano sentenció el choque con una nueva jugada en la que destapó las carencias del Rayo. Guidetti puso un centro desde la derecha y Calleri, anticipándose a Advíncula, marcó de cabeza sin oposición. El Rayo también tuvo sus ocasiones para reducir distancias, aunque casi siempre fueron en acciones aisladas, como un remate del uruguayo Emiliano Velázquez que se estrelló en el larguero tras una jugada embarullada. Hasta el final el Alavés siguió a lo suyo y, a poco que se acercaba al área rival, el peligro se mascaba por la fragilidad defensiva del Rayo, que fue incapaz de parar un acrobático remate de Ibai Gómez, a centro de Calleri, que supuso el cuarto gol. En el tiempo añadido, Burgui, que apenas llevaba unos minutos sobre el césped, también quiso sumarse a la fiesta con una jugada individual en la que no encontró opositor para lanzar un disparo cruzado y batir a Alberto. Lo mejor que pudo pasarles a los dos equipos fue el pitido final. Al Rayo para no alargar más una agonía que duró casi noventa minutos y al Alavés para incluir en su casillero de puntos una victoria que seguro fue más cómoda de lo que esperaban.

 

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