CRÓNICA: TÚNEZ 1-2 INGLATERRA

KANE NO PERDONA A TÚNEZ

No se puede cometer el mismo error dos veces y menos con un tipo como Harry Kane. Túnez lo hizo y lo terminó pagando tan caro que no valió de nada su esfuerzo y despliegue en el terreno de juego, sobre todo cuando el empate ante los ingleses parecía un punto con sabor a triunfo. Inglaterra fue mejor y en general tuvo más en balón, sin embargo lució bastante espesa y sus jóvenes talentos no se sintieron del todo cómodos ante la marca de los jugadores africanos. Casi todos porque aunque el delantero del Tottenham encontró muy pocos pases de sus compañeros, y ninguno realmente ventajoso, logró cazar dos pelotas sueltas que mandó a guardar. Instinto goleador en estado puro, es decir; saber leer la jugada y ubicarse en consecuencia.

Los de Southgate empezaron con la idea de dominar el encuentro y buscar el arco rival. Lingard tendría la primera clara en una noche de falta de acierto y fortuna para el jugador de los diablos rojos. Tampoco tendría fortuna el arquero tunecino Hassen que sacrificaba su hombro y forzaba con tal de mantener el cero. Su espectacular estirada en respuesta a un potente cabezazo de Stones no sería suficiente porque Harry estaba al asecho para recoger el rechace. A los pocos minutos el meta no podía más y entre lágrimas dejaba su lugar a Ben Mustapha.

A pesar de este contratiempo Túnez no se vino a bajo y mantuvo el orden. Los ingleses tenían más el esférico pero no lograban ser profundos. Los africanos se animaban con transiciones rápidas aunque poco precisas. En un ataque que no debió tener mayores riesgos para la defensa inglesa, Walker provocaba un penal al golpear a un rival con el brazo en una clara falta de concentración que no pasó desapercibida por el colegiado Wilmar Roldán. Sassi, con un cobro muy solvente, empataría el marcador.

Los pross reaccionarían con una nueva oportunidad de Lingard que apurado por Mustapha mandaba el balón al palo izquierdo saliendo luego por la línea de fondo. Para el segundo tiempo se invertirían un poco los papeles, con posesiones largas de los de Maaloul ante la carencia de un referente creativo en el medio campo inglés. Pasaban los minutos y no había oportunidades, ni un claro dominador. Unos parecían dar por bueno el empate mientras que los otros se veían sin muchas ideas y argumentos como para poder cambiarlo. Southgate entendió que necesitaba algo diferente con urgencia, optó entonces por dar entrada a Rashford por un errático Sterling que tampoco tuvo su noche. También entraría Loftus-Cheek por Alli.

Con los cambios Inglaterra se mostró más ambiciosa pero la fluidez en los metros finales seguía escaseando. Alguna buena combinación entre los recién ingresados llamaba la atención pero no parecía suficiente para cambiar el marcador. Llegaría un tiro de esquina en el minuto 91 y nuevamente la defensa tunecina cometía la equivocación de descuidar a Kane a dos metros de la línea de gol. El rebote, cómo no, le caía de nuevo al capitán y con un cabezazo certero volvía a perforar el arco rival para el definitivo y agónico 1 – 2 final.

Importante victoria para el equipo británico que sin hacer tanto ruido como otras selecciones tira de efectividad y suma de a tres, y castigo excesivo para una selección trabajadora pero demasiado inocente para estas instancias. Los tunecinos se jugarán la vida el sábado ante la favorita a primera de grupo, Bélgica, mientras que los ingleses buscarán sellar su pase a octavos de final el domingo ante Panamá.

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