CRÓNICA: VALENCIA 2-1 REAL SOCIEDAD

LUCES Y SOMBRAS EN MESTALLA

El Valencia es un equipo de contrastes y lo volvió a mostrar en casa. Esta vez salió airoso, Santi y también Neto iluminaron el camino a la victoria que tan claro se vio en el primer tiempo como oscuro en el segundo. El gran estado de forma del gallego y su talento innato para cazar errores rivales, una cualidad natural, se podría decir, porque siempre está ahí más allá que los provoque o que los intercepte, fueron clave. También lo fueron un par paradas prodigiosas cerca del final del brasilero; la jugada fue tan rápida e impresionante que las intervenciones de Neto fueron confundidas con impactos en los palos.

La Real Sociedad llegaba a la capital del Turia algo mermada entre su duelo europeo del pasado jueves y las lesiones que arrastra, por esta razón y por su condición de visitante salió con cautela mientras que los de Marcelino tenían la intención de dominar desde el inicio y lo hicieron prácticamente toda la primera mitad en la que hizo falta un poco más de pegada, lo que probablemente habría hecho las cosas mucho más fáciles al Valencia. La primera la tendría Parejo cabeceando de manera apresurada una buena jugada entre el mismo Daniel, Rodrigo y Gayà. Sería el partido 200 del capitán valencianista, de buena primera parte y algo deslucida en su conclusión, como el resto del equipo, aunque dictando siempre el ritmo del equipo.

En una nueva aproximación Coquelin interceptaba un balón perdido para probar a la distancia con un gran remate que ponía en aprietos a Toño al punto de dejar un rebote que Rodrigo, que apostó por más por la fuerza que la colocación, no pudo aprovechar. A los pocos minutos Parejo intentaría sorprender con un tiro libre cuando todos esperaban un centro. Una nueva jugada saldría de las botas del 10 al robar con autoridad un incipiente ataque vasco y lanzar el contragolpe con Rodrigo, que veía pasar a un Montoya quien a toda velocidad enviaría un gran centro cuyo desvío en un defensa sólo descolocaría mínimamente, pero lo justo, a Toño y no así a Santi Mina que aparecía con su gran olfato goleador para cerrar la jugada.

Las sombras llegarían en el segundo tiempo con la actitud parsimoniosa, excesivamente relajada y confiada del Valencia. Ante esto la Real empezaba a empujar, no con mucho fútbol sino con garra, reconociendo y aprovechando el terreno cedido por los locales. Con la presión encima Murillo tomaba la equivocada y mal ejecutada decisión de salir en corto. Cuando el equipo quiso reaccionar ya Oryazabal estaba definiendo de impecable manera ante Neto que, como en otros partidos, nada podía hacer. La portería en cero sería para otro día. Un nuevo partido nacía en ese minuto 54, con un equipo donostiarra creyendo en la victoria y un Valencia resentido por el golpe que significaba el gol encajado.

Entraba Zaza para intentar revivir la ofensiva por un apagado Soler. El cambio tendría más efecto directo en el ánimo y en el empuje que en juego. El italiano saldría a apretar como siempre, aunque su regreso al gol no estuvo ni cerca y también queda como una tarea pendiente para otro día. Por ahora alcanza con Santi. En un nuevo robo Coquelin, tras una pérdida de Guedes que tampoco tuvo su día, combinaba con Parejo, éste con Rodrigo tirado por la izquierda quien lanzaba un centro controlable al que nunca le perdió la fe Mina, tanto así que no paró incluso cuando todo parecía indicar que Toño resolvería con facilidad, vio la grieta por donde se le escapaba el balón al meta vasco y la terminó empujando ante una Mestalla que estallaba en un grito liberador de tensiones. 

Lo que la gente no sabía es que les aguardaba un gran sobresalto final en la mencionada doble oportunidad para la Real. Canales cobraba un tiro libre muy ajustado al palo que exigió al máximo a Neto. Consecuencia de esa gran primera parada vendría la segunda, puesto que el portero brasilero estaba donde estaba por detener el primer disparo y mientras se levantaba, en lo que sería un verdadero y afortunado acto reflejo, el remate de Bautista impactaría en el codo o en alguna parte del brazo del portero. Una de esas acciones que obligan a ver dos y tres veces, en diferentes ángulos, para saber lo que realmente pasó.

Antes Ferrán había entrado por Guedes y luego lo haría Maksimovic por Rodrigo para cerrar el juego. Ambos entraron enchufados en la dinámica que necesitaba el equipo. Tercera victoria seguida para Marcelino y los suyos quien, por cierto, no se vio muy contento con el lapso de letargo del equipo y lo que esto le pudo haber costado. Como diría el asturiano, hay que seguir trabajando.

Artículo hecho por Ricardo Pérez Leonet (@ricardo21j)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *