CRÓNICA: VALENCIA CF 0-0 SD EIBAR

EL EIBAR DICE TODAVÍA NO A MESTALLA

La clasificación del Valencia a la próxima Champions aún no es un hecho, esta vez porque los de Mendilibar se negaron a servir de escalón final. Entre la falta de acierto y la buena actuación del meta visitante, el ex valencianista Yoel, se pueden encontrar casi todas las explicaciones al cero del conjunto local en el marcador al final. Casi todas porque hubo una que sí entró y que el colegiado anuló porque creyó ver fuera de juego de Zaza. El punto que deja este encuentro, de momento, no alcanza para decir que el Valencia ya es de Champions y tampoco sirve demasiado al Eibar, ya sin posibilidades de jugarse nada.

Luego de unos minutos iniciales de estudio, el Valencia encontraría la primera oportunidad en las botas de Rodrigo, el más peligroso de todo el encuentro. Kondogbia veía el espacio que le marcaba el atacante hispano brasilero a espalda de Lombán, que desafortunadamente resbalaba concediendo más ventaja aún e intentaba desde el suelo tomar a la desesperada a un Rodrigo que, antes de dejarse caer y reclamar, mantuvo la vertical y continuó con la jugada hasta pisar el área y rematar de derecha ligeramente desviado.

A medida que avanzaba el primer tiempo el Eibar se iba equilibrando y sintiéndose más cómodo. El Valencia, por contra, incómodo y sin poder ser profundo, los vascos se veían muy ordenados y hasta tendrían la suya con un potente disparo de tiro libre de Pedro León, que contaría a su vez con una impresionante parada de Neto que caía y se enredaba el lateral de la red mientras Kondogbia se barría para rechazar el disparo de otro ex valencianista, el recién traspasado Orellana. Soler y Guedes apenas lograban mostrarse por las bandas, algo que cambiaría notablemente en la segunda mitad.

Al descanso el asturiano debió apretar algunas tuercas porque el equipo se mostró más ambicioso en la reanudación, con mucha más presencia del mediocampo y los jugadores de banda. Al minuto 51 Rodrigo recogía el balón, después de un intento de internada de Soler, pero su disparo se desviaba en un defensor y salía con algo de suspenso por encima del arco. Luego sería Guedes el que probaría de media distancia a Yoel al encontrarse con demasiado espacio tras combinar con Parejo. Otra buena asociación entre varios jugadores del Valencia terminaría con un tiro de zurda bastante desviado del portugués.

Ya en estos momentos el asedio del Valencia era total, lo intentaba -sin acierto- repetidamente y no dejaba jugar a la visita. En un intento de ataque del rival, Parejo robaba en campo propio para que Kondogbia habilitara al vacío a Rodrigo, que le ganó a su marca en velocidad y sacó un disparo raso y potente que detendría Yoel de manera espectacular, para desesperación de Marcelino y toda Mestalla. Sin embargo continuaban las arremetidas, Soler se colaba en el área y encontraba a Rodrigo que, con la marca de dos defensores encima, no lograba perfilarse para sacar el remate, pero lo que pudo ser una contra del Eibar se convirtió en una recuperación inmediata de Paulista en campo contrario; Parejo se hacía con el balón y después de tocar y recibir de Kondogbia ponía una habilitación quirúrgica a Zaza, ingresado unos minutos antes por Mina, que le permitía al italiano el instante necesario para anular la marca con el cuerpo y vencer por fin la resistencia visitante con un disparo que se colaba entre las piernas de Yoel. Hubiese sido un gran gol, quizás un golazo por toda la jugada si Jaime Latre, el árbitro del encuentro, no hubiese visto un fuera de juego inexistente.

Se pidieron penales en ambas áreas; uno sobre Soler, muy activo en la segunda parte, y uno a Inui. Ninguno lo pareció sin lugar a dudas. Al cierre del encuentro el Eibar intentaría lastimar con alguna contra de peligro mientras que el Valencia y Rodrigo lo intentaban por enésima vez, sin poder conseguirlo. El resultado se antoja algo engañoso por las ocasiones creadas sobre el terreno de juego.

El Valencia estará a la espera de lo que haga el Betis como local ante el Málaga. Todo lo que no sea victoria verdiblanca significará la certificación matemática a la vuelta del conjunto che a la máxima competición europea. En caso de que el Betis gane al Málaga y también la próxima semana al Athletic, los de Marcelino tendrán una nueva oportunidad de cerrar la clasificación en el derbi ante el Villarreal del sábado.

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